Golpe a la credibilidad

Real Sociedad B, 2 – UD Logroñés, 0

La UD Logroñés renuncia al balón en Zubieta y le supera un rival directo que sí fue fiel a su estilo y que crece en la tabla

Los riojanos, que terminaron con nueve, se alejan del cuarto puesto justo en el momento más determinante del curso

@smorenolaya. San Sebastián.

 

Si a las buenas el fútbol es cruel, duro, un mal compañero de viaje, pues tiende a dejar colgado al más pintado sin previo aviso ni motivo justificado, a las malas… Si el fútbol agrede hasta cuando se le piropea, a las malas… Si en Les Caleyes, Olaranbe, como contra el Lealtad en Las Gaunas, en Tafalla, en Tajonar… Si con todo abusa de todo aquel que trata de entenderlo desde la puesta en práctica continuada siempre con la pelota, a las malas… Si ni aún así salen los resultados como debieran; entonces, cuesta poco imaginar la crueldad absoluta que demuestra el fútbol cuando se le da la espalda. Entonces no tiene recuerdos ni remordimientos. Golpea sin contemplaciones y destruye a un equipo que hasta ayer buscaba jugar a este deporte desde la pelota. Le negó una vez la mirada, solo una vez, ayer, y le cayó un contundente 2-0 que hacía muchos meses que no le ocurría a este bloque competitivo casi siempre, salvo en Irún y ayer en Lasarte.

Sí, había perdido; sí, había cosechado, desde el fútbol, malos resultados; pero ayer, sin la pelota, fue vapuleado, destrozado, y debió ser goleado por un rival directo que hizo dos goles, estrelló tres balones contra la madera, y todo esto siendo fiel a sus propios y por lo visto únicos principios: jugar por encima de todo, tener la pelota independientemente de quien estuviera enfrente, indistintamente de si era o no una final. Y se aleja con 55 puntos a un mundo de distancia de unos riojanos que agravan su crisis de juego y de resultados en el peor momento de la temporada. Las dudas a flor de piel.

El Sanse quiso demostrar que es el equipo con más posesión (64%) de los 80 conjuntos que militan en la cruenta Segunda B, y lo consiguió. La UD Logroñés, décimo en esta estadística de posesión, ni lo intentó; fue, por tanto, infiel a sus principios, y acabó abandonada a su suerte sobre el terreno de juego, con 9 jugadores (la expulsión incompresible de Paredes y la lesión de Rayco sin posibilidad de poder hacer cambios), otra lesión que parece grave (la de Ramiro), y la sensación de que el tren de una nueva fase de ascenso está demasiado lejos teniendo en cuenta el nivel de sus próximos ocho encuentros de aquí a final de temporada.

Nada ni nadie asegura los resultados. Tampoco el buen fútbol. Ni Pepe Calvo, ni Carlos Pouso, ni por supuesto Sergio Rodríguez. Pero al menos el técnico de Logroño sí había posibilitado una cuestión: la certeza de que por encima de los buenos y los malos momentos estaba el desarrollo de todos los partidos desde y por la pelota. Así había sido. Incluso en el partido de ida en Las Gaunas ante la Real B (3-1). Entonces también se salió, como ayer, más arropado atrás, pero tras los 25 minutos hubo toque de corneta y este mismo equipo le metió tres a los donostiarras, que tocaban en horizontal sin comprender absolutamente nada.

Ayer, los que no entendieron nada fueron los blanquirrojos, quizás afectados por la pérdida de credibilidad en su propia idea, y por tanto en una manifiesta derrota que socava directamente la autenticidad de este equipo, que justo en la primera gran final del campeonato va y se olvida de su sello de identidad, de su toque exacto, de su esencia: y no quisieron la pelota en ningún momento.

Y sin la pelota, hundidos sobre su frontal, con Ramiro lesionado y un Miguel Santos convocado que ni tan siquiera saltó para con 9 aguantar el ‘goal average’ empatado (Rubén Martínez cerró de lateral zurdo), el equipo se hizo pequeño, perdió todo aquello por lo que había luchado durante treinta jornadas y naufragó ante un Sanse sofisticado, veloz, exacto, definitivo, casi total. Y llegaron dos goles, que pudieron ser cinco con tres balones que se toparon la madera. Los riojanos estuvieron a merced de su rival, sin respuesta, sin liderazgo, sin autenticidad, sin una pizca de credibilidad.

 

FICHA:

Real Sociedad B: Zubiaurre; Gorosabel, Le Normand, Lapeña, Muñoz (Sola, m. 81); Muguruza, Guevara, Sanz, Olaizola (Calvillo, m. 73); Capilla y Dávila (Celorrio, m. 57).

UD Logroñés: Miguel; Sotillos, Caneda, Ramiro (Zubiri, m. 12), Paredes; Arnedo, Remón (Rubén Martínez, m. 70), Salvador, Ñoño (Pablo Espina, m. 79); Rayco y Marcos André.

Goles: 1-0, m. 62, Muguruza. 2-0, m. 83, Calvillo.

Árbitro: Bueno Prieto, del colegio madrileño. Amonestó a Sotillos y expulsó por doble amarilla en el minuto 65 a Jaime Peredes.

Incidencias: Partido jugado en Zubieta. Césped en perfecto estado. Cerca de 300 seguidores en las instalaciones de Lasarte. Tarde fría y húmeda. Lluvia con algo de sol.

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