Competir en la duda

UD Logroñés, 1 – Arenas, 1
Dudan los sabios, pero la Segunda B parece empeñada en constatar que más vale comulgar con ruedas de molinos que dejarse puntos en cada partido

La UD Logroñés se adelantó con gol de Rayco en el segundo tiempo al que respondió rápido un Arena que pudo ganar en los minutos finales

Ñoño disparó al segundo palo, y Txemi desvió a córner. Evitó así el primero. / Fernando Díaz

@smorenolaya.

La duda es una sabia actitud, pues permite la discusión desde la reflexión. La inexistencia de verdades absolutas ayuda a la expansión del pensamiento. Dudas y en el proceso mismo de ponerlo todo en duda se produce un maravilloso estado natural de aprendizaje constante. O eso dicen.

Pero, vaya, este equipo al fin de cuentas no gana habitualmente. Y al final parece que la raíz misma del problema es que el equipo compite en la duda. Lo normal sería pensar que esto le acercaría de forma imparable hacia la sabiduría, pero no hay tiempo ni necesidad alguna de ser sabio entre los pobres. Hay que ganar partidos, cuantos más mejor; y poco importa cómo se logran estas victorias. La Segunda B pone en duda hasta a los sabios, lo que no deja de ser al mismo tiempo la constatación de que es de sabios dudar. Pura inconsistencia del pensamiento, pues la Segunda B solo se alía con los resultados. Todo lo demás le importa más bien un pito. Ganas, eres bueno. Empatas, no eres tan bueno. Pierdes, eres malo. El resultadismo es la única patria futbolística.

Y este equipo gana poco, empata habitualmente y pierde de vez en cuando, y se están acostumbrando a competir en la más extraordinaria de las dudas, que acaba por situar a los equipos en la zona media de la tabla en el mejor de los casos. Duda cuando va empatando a cero, duda cuando va ganando por un gol, duda cuando lo hace por dos; y se muestra sin respuesta en cuanto el rival se adelanta. Así que tiende a naufragar en un mar de dudas. La apuesta intenta ser tan valiente, arriesgada, atractiva y con esmero que el equipo se olvida de una cuestión importante en la Segunda B: defender muy bien y atacar como buenamente se pueda para acertar una más que tu rival. Y para eso resulta necesario romper con la monotonía del libro que desea inculcar Sergio Rodríguez entre sus futbolistas. Con jugadores desequilibrantes el ritmo no parece tan fundamental. Un chispazo y partido ganado. Pero a la espera de esos chispazos que habitualmente no llegan, el equipo se pierde en la duda de cuándo aumentar el ritmo y bajar el riesgo para ganar los partidos. Si el rival se cierra con orden y criterio, la tarde acaba por complicarse. Ya son algunas las pruebas que manifiestan esta condición.

De nuevo, la UD Logroñés fue mejor que su rival en la primera parte, y debió ganarla casi tanto como estuvo cerca de perderla. Dominó tanto a su rival que éste casi se adelanta con un remate inexistente dentro del área riojana. Nadie pareció contactar con el cuero en un centro lateral, pero la pelota superó a todos menos a Miguel Santos, que la sacó sobre la misma línea de gol. El equipo se repuso y llegaron los habituales diez minutos de placer: ocasiones claras para haber goleado al rival pero que fueron erradas por unos y otros. La tuvo Rayco en un mano a mano, dudó y la falló. La tuvo Espina en el rechace, volvió a dudar, y la volvió a fallar. La tuvo Ñoño en un nuevo eslalon, dudó y Txemi se la paró. La tuvo Muneta, también dudó, y la repelió a córner un defensor. Paredes no dudó en ponerla atrás, y prefirió disparar sin ángulo: a veces resulta más beneficioso dudar un poco. Al fin de cuentas fueron suficientes ocasiones para haberse ido con ventaja, pero competir en la duda impide la ejecución de buenos resultados.

Se iniciaba el segundo tiempo con la duda de siempre: ¿cómo será el segundo tiempo? De ser igual que el primero lo normal sería ganarlo. Pues no solo eso, competir en la duda permite a este equipo ser tan bueno para ganar como malo para perder, pues las áreas le siguen generando serios problemas. El rival no duda tanto. Tuvo una y Uranga aprovechó el rechace para empatar el partido a los tres minutos de haberse puesto por delante la UD Logroñés. Es todo tan cruel que es normal que se dude de prácticamente todo. Le costó tanto a los riojanos adelantarse que resulta más gravoso no haberlo mantenido algo más de tiempo. Marcó Rayco en una jugada muy polémica por un posible empujón de Marcos André al meta visitante. Pero ni por esas el equipo logró mantener la portería a cero en su propio estadio. Y casi pudo perder el partido, con un lanzamiento del Arenas al larguero que puso a la grada en el diván.

Iván Aguilar no fue héroe por un día. En el descuento le anularon un gol de cabeza por fuera de juego. / Fernando Díaz.

Llegaron los minutos finales que deberían jugarse desde la emoción, y más cuando a Iván Aguilar le anulan un gol en fuera de juego tras un gran cabezazo. Solo Aguilar protestó. El resto dudó, y en la duda prefirió actuar como los buenos sabios, replegarse para ver si algún día son capaces de aprenderse la lección de una vez por todas.

 

FICHA:

UD Logroñés: Miguel; Santos, Caneda, Borja, Paredes; Muneta (Carles Salvador, m. 69), Carlos García (Iván Aguilar, m. 83), Arnedo, Ñoño; Rayco y Pablo Espina (Marcos André, m. 61).

Arenas Getxo: Txemi; Camus, Edu Luna, Zumalakarregi, Royo; Cristóbal (Lozano, m. 73), Matador, Uranga, Luisma Villa (Jordan, m. 50); Jonxa y Ontiveros (Dani López, m. 59).

Goles: 1-0, m. 67, Rayco. 1-1, m. 72, Uranga.

Árbitro: Pardeiro Puente, del colegio cántabro. Amonestó a Paredes, que vio la quinta amarilla de la temporada; y a los visitantes Camus, Edu Luna y Dani López.

Incidencias: Partido jugado en Las Gaunas. Tarde fría, ventosa y húmeda. Césped en buen estado.

2 Responses

  1. alfredo dice:

    Igual que se pone el nombre de los jugadores en los cambios ¿ porque no se pone en el marcador electrónico el nombre del jugador que marca el gol?

  2. Riojablanquirroja dice:

    porque desde la cabina no se ve bien… y habria que verlo muy claro para no errar en quien es el goleador, eso en un barullo desde ahi es imposible verlo.

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