Estrellas en Segunda B

Racing, 2 – UD Logroñés, 1.
André tuvo un mano a mano para hacer el 0-2, pero fue Aquino quien ganó el partido

La UD Logroñés suma su tercera derrota seguida y envía por el sumidero un curso con buen juego pero sin puntería en los momentos decisivos

@smorenolaya. Santander

«Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir». Una disculpa que forma parte de un país poco dado al perdón. Porque la pasión choca frontalmente con el error. No hay margen para ello. Que se lo pregunten a Dani Aquino. Hace un par de meses tenía que salir escoltado por una pareja de la Ertzaintza después de que el Racing perdiera en Lezama. Protegido de sus propios seguidores, que le recriminaban su excesiva pasión por la noche santanderina.

Remón presiona a Dani Aquino. / D.M.

Ayer le aplaudían a rabiar, y respondían con jolgorio a cada uno de los gestos apasionados que en medio del juego les dedicaba una de las grandes estrellas de la Segunda B. Porque en el fútbol de bronce, también hay reyes, que se equivocan y piden disculpas con una asistencia y un tanto, que le dio la remontada a su equipo en el peor momento, cuando afrontaba contra la UD Logroñés un partido decisivo y que arrancaba con el histórico Racing en la quinta plaza, fuera del playoff y con la Real B esperando turno en Zubieta el sábado que viene. Había que ganar. Y Dani Aquino, a precio de estrella, ganó un partido como solo lo saben hacer las estrellas. Un giro de cintura, un balón abierto en medio de la herida defensa riojana y Franco Acosta llevó el empate para dentro. Y poco después, la estrella, con su brillo, hizo de un mal pase una obra de arte con un cabezazo desde la frontal que cogió efecto y todo para alojarse en la cepa derecha de un Miguel que nada pudo hacer. Un cañón en la cabeza de Dani Aquino para darle tres puntos de oro a su equipo, que recupera desde la cuarta plaza la iniciativa, que perdió hace muchas semanas la UD Logroñés, que se encuentra en el espacio contrario donde se maneja el Racing: juegan como la media y ganan como los mejores, tirando de sus estrellas, a los que se les pone una morterada en la cuenta y se les perdona cualquier error porque su día, su gran día, el gesto ganador acabará apareciendo, como sucedió en la tarde de ayer en Santander.

Sin embargo, la UD Logroñés se sitúa en el lado contrario: juega bien, bastante mejor que sus rivales, como ayer durante la primera parte en el Sardinero, pero falla como la clase media cuando toca sentenciar partidos. Marcos André, que sin duda será una estrella (seguro, en Segunda B; y solo el tiempo dirá si en un espacio más elevado), pero que aún no lo es. Falló en Les Caleyes la oportunidad más clara de la historia, erró el pasado domingo bajo el larguero otro gol a placer, y ayer, en Santander, tuvo los tres puntos en sus botas. Lo hizo todo bien: arrancar, esperar, controlar, lanzarse a por Crespo… Hasta hizo bien el gesto de buscar la escuadra contraria. Pero Marcos André no es todavía una estrella. Solo tiene 20 años. Y Crespo, un portero estrella y con estrella, le sacó una mano salvadora. Esto pasó en el minuto 48. En el 52, Aquino respondió con la asistencia del primero, y cerró la victoria en el 63 con ese cabezazo difícilmente repetible en Segunda B. Un centro de Segunda B de Castañeda que Aquino convirtió en un gol de Champions.

Espina fue el mejor de lo visitantes en el partido del Sardinero. / D.M.

Aquino firmó el perdón con la grada en el momento oportuno, cuando toca ganar para ascender. Marcos André mostró su potencial y ese brillo de un futuro prometedor, pero que a día de hoy no da para que la UD Logroñés le saque partido en forma de puntos. Quizás el curso que viene… otros le enseñarán a marcar y ganar partidos.

Y así languidece el noveno proyecto de la UD Logroñés, con mejores sensaciones que resultados, con un final muy pobre, con tres derrotas ante los tres mejores equipos del curso, y con la sensación de que no es suficiente con querer, con trabajar y con hacerlo hasta bonito. Esto requiere de las estrellas de la Segunda B, que firman contratos que no tienen retorno económico, que su rúbrica huele a pacto con el diablo, y que si no llega el ascenso, el asunto se complica. Pero es que no parece haber otro camino para abandonar la Segunda B, donde el Racing sufre con la excitación y presión que uno debe sentir cuando juega a la ruleta rusa.

No ocupa esos asientos una UD Logroñés acomodada entre esos candidatos que pocas veces son favoritos. Puede ganar a cualquiera, como ayer al Racing, pero finalmente acaba perdiendo, y sin embargo la tragedia no resulta tan sangrienta. El error tiende a ser comprensible. Solo los reyes piden perdón… con goles.

Ficha:

Real Racing Club: Crespo; Gándara, Juan, Gonzalo, Castañeda; Jerín, Rivero (Óscar Fernández, m. 45); Sergio Ruiz, Aquino, Heber (Franco Acosta, m. 42); Borja Lázaro (César Díaz, m. 75).

UD Logroñés: Miguel; Sotillos (Iglesias, m. 67), Caneda, Zubiri, Paredes; Titi (Rayco, m. 59), Remón, Carles Salvador, Ñoño; Espina (Salva Chamorro, m. 80) y Marcos André.

Goles: 0-1, m. 30, Espina. 1-1, m. 52, Franco Acosta. 2-1, m. 61, Dani Aquino.

Árbitro: Gálvez Rascón, madrileño. Incidencias: Partido jugado en el Sardinero. Césped en buen estado.

Incidencias: Partido jugado en el Sardinero. Césped en buen estado. Tarde agradable para la práctica del fútbol.

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