Ganar es más bonito

UD Logroñés, 2 – Racing de Santander, 1

 

Sobran siempre los motivos para festejar un triunfo ante el Racing, pero habría que ir a Murrieta solo por haber marcado el gol de la victoria cuando menos lo merecía el equipo local

La UD Logroñés desfiguró al conjunto cántabro en la primera parte, y Ñoño supo desde lo individual ganar un encuentro de nuevo apasionante en Las Gaunas

 

@smorenolaya.

Decíamos ayer que perder era bonito. Y hubo a alguno que semejante afirmación le produjo una sonora carcajada. Perder es bonito o al menos puede llegar a serlo. Ahora bien, ganar, evidentemente, lo es mucho más. Para muestra los dos últimos partidos en Las Gaunas. Jugar bien y perder como siempre (contra el Mirandés) es menos rentable que jugar como siempre (bien) y ganar como nunca, es decir, cuando el rival que estaba enfrente (el Racing) más estaba haciendo para haberle dado la vuelta al gol inicial de Ñoño. Esta vez, la UD Logroñés repartió de su propia medicina, y cazó una contra, la penúltima (tuvo una más Ñoño para el tercero) para marcar el segundo tanto, obra de Ñoño, y sumar tres puntos necesarios, reconfortantes… y bonitos. Porque perder puede ser bonito, pero ganar lo es mucho más.

Ñoño marca el primero con este disparo cruzado. Sonia Tercero

Y sin embargo Logroño acoge la paradoja perfecta en esto del fútbol. El nivel de desapego hacia lo propio es de tal magnitud en ciertos sectores de la capital que cuando al equipo se le achacaba que no jugaba a nada pero ganaba, la afirmación era la esperada: “No voy porque no juegan a nada”. Y cuando juegan a algo, como ahora, y no se gana, como habitualmente está pasando, te encuentras en Las Gaunas con menos gente de la esperada defendiendo lo blanco y rojo porque “no se gana a nadie y para qué voy a ir; y más con el frío que hace”. Aun siendo, como era, día de ayuda al club, recibir al Racing de Santander en Las Gaunas es un evento de indudable interés para todos aquellos que se dicen guardianes de la esencia balompédica en Logroño. O debería serlo. La paradoja perfecta del fútbol local que se enlaza muy directamente con una cultura deportiva poco apegada a lo propio salvo para la crítica sin argumentos actualizados.

La segunda mejor entrada en Las Gaunas en lo que va de campeonato permitió que indudablemente el ambiente en el estadio fuera el adecuado, el necesario para tener garantizada una tarde fría de corazón caliente, una tarde para jugar sin guantes, en manga corta y a calzón quitado, pues a los riojanos solo les valía la victoria, incluso hasta jugando mal. Pero si un hecho resulta evidente es que este equipo en lo colectivo no sabe desarrollar mal fútbol. Lo hace bien porque es la única manera que sabe hacerlo. Y todo pasa por su idea de juego. No queda otra. Ni aun en el barro invernal del Grupo II este equipo logrará modificar su discurso de buen manejo, pues es lo único que sabe hacer con ciertas garantías de éxito, que siguen sin ser las suficientes para gobernar los partidos como bien mereciera.

Lo colectivo funciona, pero sin duda falla en los momentos determinantes lo individual. Iván Aguilar no ve un pase al borde del área pequeña donde Ñoño esperaba antes del minuto diez para empujarla sin duda para dentro; o el propio Iván Aguilar mete su pierna izquierda con tanta nostalgia de lo que pudo ser y no fue finalmente un buen remate que se quedó en un churro evidente al producirse dentro del área pequeña de Iván Crespo, que casi le acaba costando hasta una lesión al propio delantero blanquirrojo. Era el minuto 20 de partido. La sensación en Las Gaunas: lo de siempre. Jugar, fallar, para al final palmar. O Pablo Espina, que recorta en el área pequeña, y con la zurda busca con tanto mérito la escuadra contraria como innecesaria era su decisión, pues el meta cántabro ya andaba por los suelos. O Ñoño, que en el minuto 43 de partido prefiere dejarse caer dentro del área ante Crespo en lugar de buscar una solución con la pelota tras una buena asistencia de Iván Aguilar. 1, 2, 3 y 4 ocasiones claras antes del minuto 45. Menos mal que Ñoño, en una contra lanzada por Remón en un gran primer toque desde el centro del campo, supo aprovechar el error de Sergio Ruiz para batir de tiro raso cruzado a un Crespo que ya había librado demasiadas como para no ir perdiendo este partido.

Espina ajustó tanto este disparo a la escuadra que lo mandó fuera. Sonia Tercero

Al descanso, la grada helada con el corazón caliente manifestaba un hecho incuestionable: el equipo juega bien, casi siempre mejor que sus rivales, y ahora le toca saber aprender a cerrar los partidos para acabar de una vez por todas con el importante déficit de puntos que tiene este equipo por culpa de sus propios errores en las dos áreas. Dicho y hecho tras la vuelta de vestuarios. Caneda al palo para haber hecho el segundo, y respuesta inmediata de los visitantes con tanto de Aquino tras un primer remate y un rechace que él mismo envió para dentro. Todo surgió de las botas de Óscar que puso un centro que fue más disparo. Aquino supo leer el chasco de su compañero, no así la defensa riojana. Y otra vez la sensación de una historia mil veces reconocidas. Los locales, cinco oportunidades claras; los visitantes, a la segunda que tuvieron empataron el partido.

Y ahí se precipitó todo hacia el vertedero habitual de la temporada: sin juego el equipo no compite. La UD Logroñés entró en barrena, en el nerviosismo habitual por la acumulación de fiasco tras fiasco pese a lo bonito que lo hacen. Dudas por todas partes para ver cómo el Racing mandaba al palo un remate de cabeza. Hubiera sido el segundo, y el equipo daba la sensación de estar a un error más de descoserse definitivamente para lo que quedaba de temporada.

Lo colectivo y lo individual. Dos cuestiones que en Segunda B no van de la mano. Y cuando estaba fallando lo colectivo surgió lo menos habitual este año, lo individual. En dos pases Ñoño se encontró frente a Crespo. Buen primer control, para luego ir acumulando el de San Fernando tantos metros y velocidad en sus piernas como errores en sus contactos con el cuero. Parecía que lo fallaba, que no llegaba, pero acabó la pelota por hallar un espacio invisible entre las piernas de Crespo, que volvió a perder el duelo contra el delantero andaluz. Y se celebró tanto el gol de Ñoño como el hecho histórico de que este equipo fuera de capaz de marcar cuando menos lo merecía. Pero claro, ganar es tan bonito que poco importa todo lo demás.

FICHA:

UD Logroñés: Miguel; Miguel Santos, Caneda, Ramiro, Paredes; Muneta (Arnedo, 69), Remón, Salvador, Ñoño (Carlos García, m. 87); Pablo Espina e Iván Aguilar (Marcos André, m.78).

Racing: Iván Crespo; Sergio Ruiz, Gonzalo, Borja Granero, Castañeda; Óscar (Musy, m. 60), Antonio, Cobos, Héber Pena (César Díaz, m. 45); Dani Aquino, y Miguélez (Juanjo, m. 75).

Goles: 1-0, m. 31. Ñoño. 1-1, m. 51, Aquino. 2-1, m. 70, Ñoño.

Árbitro: Sauleda Torrent, del colegio catalán. Amonestó a los locales Miguel, Miguel Santos, Ramiro y Carles Salvador; y al visitante Gonzalo.

Incidencias: 4.267 espectadores en Las Guanas. Día de ayuda al club y 1.300 aficionados llegados desde Cantabria. Tarde muy fría. Césped en estado irregular tras las últimas lluvias y heladas de esta semana previa al encuentro.

 

6 Responses

  1. Luis dice:

    Ganar jugando mal,o perder jugando bien….hoy creo que la UDL jugo bien y gano,y merecio ganar ante un buen Racing. Pero hoy lo que necesesitaba eran los 3 puntos.

  2. Luis dice:

    Merecida victoria de la UDL, en un buen encuentro, quiza más propio de la division de plata. El equipo salió desde el inicio a por el partido, algo que no sucedio contra el Mirandes.
    Sobresaliente Ñoño un puñal en la banda y todo pundonor.

  3. Ramon dice:

    Traca gorda del racing en la primera parte bueno q llevamos lo que va d año sin jugar a nada creo que ya va siendo hora de cambiar algo por ejemplo el entrenador y fichajes con un poco de garantia no fichar por amigismo

  4. ecotris dice:

    Tal vez porque había menos deportes, pero el C.D. Logroñés era pasión y honor de cada uno.

  5. ecotris dice:

    Y juzgando,por el ratín de vídeo, dos golazos de muy señor mio, mucho fútbol hay en esas jugadas.

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