La racha infinita

Real Sociedad B, 0 – UD Logroñés, 2
Tras la quinta victoria consecutiva, sólo los 59 puntos posibles ponen límite a este equipo

 

@smorenolaya. San Sebastián.

El infinito está en continua expansión, salvo en este maldito Grupo II de Segunda División B. Ahí no se expande. Todo se contrae partido tras partido. El infinito es finito. Que no es ni mucho menos una paradoja ni una contradicción. El infinito es finito porque nadie actúa en los tribunales o dónde haga falta para que una entidad competente (podría ser la ONU, la OTAN, o puestos a buscar a alguien con mano, Pulido Santana) sitúe a la UD Logroñés a final de campeonato entre los cuatro primeros. Así, por Decreto Ley. Pulsar un botón… y cuartos, no hace falta ni ser terceros. Un golpe de ratón y en las webs de clasificaciones los riojanos en color verde. Así el infinito se extendería y las leyes naturales de la física seguirían siendo lógicas. Entonces, desde la cuarta posición, esto sería lógico, tendría sentido, porque el infinito, puestos a aventurar, sería una gran final por el ascenso. Porque a día de hoy, no hay quien le gane a este equipo.

Y esto sí que es un hecho demostrable con las leyes de la física… y de la historia: cinco partidos, cinco victorias, quince puntos, cincuenta en total. Un gol en contra, trece a favor. Tres triunfos fuera de casa, dos en Las Gaunas. Cuatro partidos seguidos sin recibir un tanto. Tres goleadas… Y lo que estaría por llegar si el infinito en esto del fútbol cumpliera las leyes lógicas del Universo. Jugar hasta la jornada 40, por ejemplo. Pero el límite de este equipo con tres jornadas para el final está en los 59 puntos.

Así que un equipo perfecto en estas últimas cinco jornadas se quedará fuera de luchar por el ascenso. Todo por una lenta reacción, por una mala digestión, por quién sabe qué… Este equipo se quedará sin optar a cumplir el objetivo para el que fue diseñado: devorar, como ayer en Zubieta, a rivales con clase y criterio, haciendo y resolviendo en ejecuciones futbolísticas perfectas. Aguantar la salida del rival, mantener la portería a cero, y marcar, como la semana pasada o la anterior y anterior… en los dos o tres primeros remates a puerta.

Esto del fútbol es tan sencillo como defender todos y atacar los buenos, que resuelven como si fuera sencillo. Todos defienden para aguantar la portería a cero tras tres buenas ocasiones de la Real Sociedad B. Salvado el apuro, contra y a pastar el rival. Gol de Carlos Salvador al que convendría haberle pasado un contrato para el curso que viene hace un par de semanas. Está de dulce el muchacho. Está en plan estelar. Está como si todo el fútbol se hubiera puesto a sus pies. Maneja la pelota, decide los partidos asistiendo y marcando, pero es que además lleva el tempo de los partidos a su total antojo.

Y si el juego de Carles Salvador resulta infinito, la racha podría aventurarse que se alargaría hasta que hiciera falta. Una mejor Real Sociedad B durante todo el primer tiempo se vio superada con los dos goles visitantes, el de Carles, y el de Amelibia, tras un movimiento en desmarque del segundo al primer palo digno de un remate infinito porque siempre lo recordaremos.

El talento del equipo filial por los suelos ante la interpretación perfecta de un equipo, el visitante, perfecto para un partido perfecto. Porque en la segunda parte, la UD Logroñés siguió interpretando bajo partitura lo que hacía falta en todo momento. Resistir el primer arreón, luego coger la pelota, moverla, quitársela, y si eso, marcar el tercero. Y la tuvo Salvador, que, generoso, se lo quiso dar a un Espina que llegaba demasiado forzado por los defensores.

Los doscientos seguidores riojanos sentados en la tribuna de Zubieta se mordían el alma reconociendo que esta racha infinita resulta ser finita: los 59 puntos como techo má- ximo para la última jornada 38. Entonces surge la cuestión de la Copa del Rey como premio menor a una reacción tardía, que ayer en Zubieta trajo la salvación del equipo tras una temporada congestionada hasta la jornada trigésima, cuando llegó Sergio Rodríguez. Ahora bien, la contemplación de este infinito más cercano no deja de ser una imagen bella que va unida al hecho maravilloso de ganar todos los partidos de forma perfecta. Que siga la racha.

 

FICHA:

Real Sociedad B: Giralt; Ibarbia, Le Normand, Ugarte, Arrieta (Zubimendi, m. 77); Zubeldia (Carrillo, m. 67), Guevara; Olaizola (Ujia, m. 80), Sangalli, Merquelanz; y Jauregui.

UD Logroñés: Miguel; Rico, Caneda, Amelibia, Paredes; Remón, Salvador, Muneta; Coulibaly (Marcos André, m. 75), Espina (Traver, m. 83), y Reguilón (Adrián León, m. 62).

Goles: 0-1, m. 26, Carles Salvador. 0-2, m. 43, Amelibia.

Árbitro: Pablo Fernández, del colegio asturiano. Amonestó a Guevara, Rico, Carles Salvador y Coulubaly. Expulsó por roja directa a Giralt en el minuto 89 de partido. Merquelanz ocupó el puesto de portero.

Incidencias: Partido jugado en el campo principal de Zubieta. 800 personas en la grada. 200 de ellas, aficionados riojanos desplazados hasta Lasarte. La selección riojana cadete vio el partido en directo.

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