Por los ásperos zarzales de una noche copera incomprensible

Copa del Rey. Formentera, 4 – UD Logroñés, 3

 

 

La UD Logroñés ganaba 0-2 en el minuto 82, acabó siendo eliminada por un rival con diez

Los blanquirrojos se quedan sin recibir a un Primera europeo en un partido que abandonaron a partir del segundo gol

 

@smorenolaya. Formentera.

Formentera está embrujada. Y su embrujo rompe corazones, dilata las pupilas y anestesia la vida. Ahoga y enfada. Porque mires a dónde mires solo ves agua. A un lado, agua; a otro lado, agua. Agua por los cuatro costado. Agua salada, que agrieta y aja. El sol cuartea la piel, ensombrece el espíritu y al anochecer el embrujo destroza el sueño de jugar contra el Barça o el Real Madrid.

Es un partido de Copa, es una derrota, pero ni era un partido de Copa ni será sin duda una derrota más. Formentera será para siempre el espacio del infortunio, la desazón, la tristeza, el llanto y la pérdida del paso de un inicio fantástico. Será el día que Sergio Rodríguez no halló respuesta a una caída general a partir del segundo tanto. No fue por celebrar, ni tan siquiera por ver que con el 0-2 se podría haber cogido el ferry de vuelta a Ibiza, para no pasar una noche más bajo el embrujo de esta isla maravillosa que se muestra feroz en lo futbolístico.

Iván Aguilar y Marcos André pusieron el 0-2 en una segunda parte de fábula tras un primer tiempo competido. Pero cayó el sol, cambió el aire, el equipo se puso a pensar y el Formentera obró el milagro, rizó el rizo, explotó a lo payés y empató el partido con un hombre menos antes del final del partido.

Pero los ásperos zarzales de un ecosistema protegido por la doble insularidad propiciaron una noche fatídica, un giro tras giro a cual de ellos más inesperado. La vida en Formentera pertenece a los isleños. Y los peninsulares aprenden la lección de no volver jamás a pisar tierra maldita para el fútbol riojano. A partir de ahora, Formentera dejará de ser el paraíso. No será su agua azul y cristalina. Será la noche, el embrujo y la ensoñación de la derrota más dolorosa.

Será el día al que a un equipo de fútbol le remontaron dos goles, le hicieron un tercero en el primer tiempo de la prórroga, al que respondió con el dolor del empate a tres con un penalti poco claro que transformó Muneta y que solo sirvió para volver a sufrir. Resulta imposible desde Formentera hallar explicación alguna a los goles encajados, más si cabe al cuarto. Imposible. Será cuestión del embrujo de los ojos azules de esta isla. Chutó para el cuarto Gabri sin potencia, descuajaringado. Y el balón lo metió una áspera zarza. Lo decidió la isla y Fermín cayó tendido, observando cómo el balón tocaba la red a paso lento. Fue el cuarto y definitivo porque nadie es capaz de superar tanto desacierto en diez minutos finales que marcarán a fuego lecciones que extraerá un equipo que ayer dejó de serlo a partir del segundo tanto riojano.

Quedará para siempre el recuerdo de una historia cruenta de fútbol pasional en una isla sin corazón para el visitante. Solo los locales la entienden en el único espacio con verde de toda la isla. Un campo de fútbol, el San Francesc, donde la UD Logroñés se comportó con la nobleza de un perdedor al que las circunstancias le superaron durante toda la prórroga. Ahora habrá que asimilar las lecciones adquiridas por una derrota dolorosa. El hecho de competir, de ir hasta el final, de seguir, de no cejar… Es decir, de todos esos intangibles necesarios que puso sobre el césped un rival, la Formentera que recibirá el premio a su justo triunfo.

 

FICHA:

SD Formentera: Marcos; Fobi, Javi Rosa (Riera, m. 62), Samuel, Bonilla; Bruno, Li- ñán, Álvaro (Nando, m. 20), Dailos, Garmendia (Gabri, m. 75); y Juan Antonio.

UD Logroñés: Fermín; Santos (Caneda, m. 75), Ramiro, Zubiri, Paredes; Carlos García, César Remón; Germán (Muneta, m. 64), Carles Salvador, Iván Aguilar (Rayco, m. 80); y Marcos André.

Goles: 1-0, m. 52, Iván Aguilar. 2-0, m. 73, Marcos André. 1-2, m. 82, Bruno. 2-2, m. 87, Fobi. 3-2, m. 94, Dailos. 3-3, m. 103, Muneta de penalti. 4-3, m. 106, Gabri.

Árbitro: Ávalos Barrera, del colegio catalán. Amonestó al local Liñán, y a los visitantes Fermín Sobrón e Iván Aguilar.

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