El paraíso de los brutos

Burgos, 1 – UD Logroñés, 0

 

El Plantío está habitado por feroces jugadores que superaron a la UD Logroñés

Sin capacidad de juego en los visitantes, y sin la necesidad de tener el balón por los locales, la intensidad fue la clave del éxito burgalés

Iván Aguilar conduce el balón ante la presión de Eneko. / Fernando Díaz

@smorenolaya. Burgos.

donde la bombilla amenaza con fundirse definitivamente. No hay jabón ni espejos ni luz. Solo un frío suelo donde vestirse antes de salir a jugar. De esto va el Burgos CF este año, de ganarse la libertad en cada partido, porque comer depende de la victoria, porque un plato caliente sobre la mesa se consigue tras superar al rival de turno. Gladiadores en la arena, donde la sangre se esparce en cada lance que casi siempre ganan los de casa. Así es el Burgos CF de Patxi Salinas, de la escuela vasca, pousista, resultadista, intensa y de momento exitosa.

La UD Logroñés es otra cosa. Es un fino atleta, un espigado bailarín, un equipo que quiere ser protagonista desde la pelota, de principio a fin, de abajo hasta arriba… y cuando el equipo contrario se la cede, el asunto pinta a ejercicio plástico magnífico. Pero cuando enfrente hay unos tipos que no se depilan, el encuentro se complica, pues los riojanos sin pelota ni control acaban atascados en las imprecisiones que se producen no por falta de calidad, sino más bien por la alta intensidad que el Burgos le puso a la pelea que tuvo ayer lugar en tierras del Cid. Un choque que ganaron los locales porque se lo merecieron y se lo ganaron en cada disputa.

Es a día de hoy El Plantío el ejercicio perfecto de contenido y continente en perfecta armonía. Piedras desconchadas, manos de pintura por dar, césped en un estado horrible, y Patxi Salinas poniendo de manifiesto que los ochenta del fútbol vasco fueron una herencia extraordinaria para este deporte cuando se cuenta con los jugadores apropiados para hacerlo. Y vaya si los tiene. Borda de central, Eneko y Andrés en los laterales, y Adrián Cruz, en el centro del campo. Éste último, de pasado blanquirrojo, está diseñado para equipo de balón largo, pelea aérea y aprovechamiento de las segunda jugadas. Y así llegó el gol de la victoria en el minuto 40. Balón del meta hasta la frontal contraria, disputa arriba, balón rechazado, calidad de Adrián Cruz para ponerla de nuevo a la espalda de los centrales riojanos, y Carlos Álvarez para tirar de picardía, de puntera para superar a Miguel y de calidad para casi sin ángulo ponerla en la red. Poco más hace falta. Con el Burgos por delante en El Plantío, el partido ha muerto. En cinco partidos nadie le ha hecho un gol. Tampoco la UD Logroñés. Y se hubiera firmado el empate. Pero tampoco es que los riojanos hayan superado en dos semanas de trabajo el problema ya visto en Lasesarre hace dos jornadas. Sin balón, este equipo sufre. Con presión en cada control, este equipo languidece. Si la intensidad del rival es superior, la UD Logro- ñés no haya el camino hacia el gol.

Rico y Espina, una vez compañeros, esta vez rivales. / Fernando Díaz

Así que Sergio Rodríguez, fuera de Las Gaunas, está en pleno diseño de una nueva actualización que le permite modificar algo una apuesta que asegura ser irrenunciable, la de tener la pelota y ser protagonista. Pero, ¿qué pasa cuando no tiene la pelota y no logra ser protagonista como ayer en Burgos? Que acaba siendo superado por un equipo más intenso y resolutivo.

Y no es precisamente el Grupo II un espacio ajeno a la importancia de la presión y de la intensidad en cada disputa. El Plantío, Gobela, Lasesarre, Urritxe, Gernika, Miranda… son la escenificación del término intensidad. Son el reflejo de que el reino del norte en bronce es un paraíso para los brutos, los rudos, los de barba cerrada y mirada amenazante.

Solo la precisión y la alta velocidad en el manejo de la pelota, solo el control ágil y exacto pueden hacer frente a la intensidad contraria. Y ayer en el Plantío el equipo volvió a ser impreciso, inconstante, y poco fluido. Así que acabó perdiendo su primer partido de la temporada. Nada grave a la espera de una nueva actualización.

 

FICHA:

Burgos CF: Saizar; Andrés, Rico, Borda, Eneko; Adrián Cruz Abel Suárez; Youseff (Sergio Esteban, m. 81), Iker Hernández, Martín (Cantero, m. 74); y Carlos Álvarez (Ayoze, m. 86).

UD Logroñés: Miguel; Miguel Santos, Caneda, Borja Gómez, Paredes; Ñoño (Iván Aguilar, m. 59), Arnedo (Carlos García, m. 69), Salvador, Muneta; Rayco y Espina (Marcos André, m. 77).

Gol: 1-0, m. 40, Carlos Álvarez.

Árbitro: Arbaiza Aimar, del colegio vasco. Amonestó a los locales Eneko y Adrián Cruz; y a los visitantes Caneda, Borja Gómez, Arnedo y Rayco. Expulsó por roja directa en el 90 al local Eneko.

Incidencias: Más de 4.000 personas en El Plantío. Césped en muy mal estado. Más de 300 personas de La Rioja en el estadio. Tarde agradable en lo climatológico.

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