Perder es bonito

UD Logroñés, 1 – Mirandés, 2

 

Tan cerca estuvo el empate tras el 0-2 que por un momento se nos pasó por alto una gran evidencia, que el Mirandés es mejor equipo que la UD Logroñés: ellos aciertan y no fallan

Tal es la ausencia de cariño en la medianía de la Segunda B que durante toda una segunda parte los riojanos se olvidaron de su habitual nostalgia, para ver enfrente un futuro posible

 

@smorenolaya.

Doble ‘flis-flis’ a la colonia de los domingos. Último vistazo hacia el espejo del recibidor: guiño, y a la calle con ganas de festejar lo que se tercie. También hay días grandes en esto del fútbol modesto. Ir repeinado al infrafútbol es posible. Era el día. Muchos a Las Gaunas.

En total, 5.563 espectadores. 1.300 o alguno más llegados a Logroño desde Miranda. Es decir, 4.263 o alguno menos convencidos en la derrota. Porque no nos llevemos a engaño: hoy todos los locales coincidían en que la derrota estaba a 90 minutos de producirse. No por nada. No es por falta de confianza, ni ausencia total de optimismo. Es que sencillamente somos los gallegos del fútbol modesto. Nos movemos desde hace mucho tiempo cómodamente en este extraordinario (por duradero) estado de depresión balompédica que nos impide culminar con éxito al menos uno de estos días de fiesta futbolística. Son ya unas cuantas las batallas principales en las que se ha visto implicada la UD Logroñés a lo largo de su corta historia, y escasas (Soutazo, Ferrol, Murcia, Racing y Villarreal… poco más) en las que grandes fiestas se han cerrado con magníficas celebraciones. Es un estado de ánimo compartido, natural, por tanto difícilmente reversible. No pasa nada. Porque perder es bonito. Venía el líder, al que si se le hubiera ganado con un gran ambiente en Las Guanas (como para volver), la UD Logroñés ocuparía ahora mismo puestos de playoff de ascenso con un ‘subidón’ importante. Lo suyo, por historia, era perder. Y se perdió.

Paredes acabó expulsado. Fernando Díaz.

Es el estado perfecto que garantiza que ni un mal rechace sobre el contrario acabará despistando al meta rival para quizás, por qué no, esta vez sí, empatar en el tiempo de descuento; y por qué no, poner algo de justicia a lo visto sobre el terreno de juego en la segunda parte. Y no estamos hablando de una victoria, de sumar tres puntos ante el líder en el tiempo de descuento. Eso es impensable en Las Gaunas. Es el típico gesto desesperado hacia el cielo en busca de un toque de fortuna para sumar un único punto. Nada más. Bueno, sí, y subir inmediatamente de Las Gaunas a Valvanera para ponerle una vela a la patrona.

Pero nada, todos a casa. Los 4.263 riojanos a casa, sin recuerdo alguno de la colonia matinal. De nuevo el seco y áspero olor de la derrota. Esta vez más agitada, más emocionada, más pasional… pero indudablemente olor a derrota. Dura derrota porque tan cerca estuvo el empate tras el 0-2 que por un momento se nos pasó por alto una gran evidencia: que el Mirandés es mejor equipo que la UD Logroñés. Y la razón está en que ellos, como otros antes (Albacete, Racing, Murcia… los buenos), aciertan donde deben y no fallan donde también se debe. Por eso, falla Miguel en la elección de salida de balón en el minuto tres de partido: lo hace con la mano a más de cuarenta metros, con los centrales bien abiertos para facilitar las cosas. Vuela el balón hacia Muneta, y falla Muneta en un control tan falto de intensidad que Rúper aún se está relamiendo de puro placer. De ahí a su disparo a portería diez metros cargando la pierna derecha. Y claro, su balón tiene que tocar en Remón, lo justo además para que Miguel no pueda llegar a un disparo lejano que acaba en la red. Ni tres minutos le duró el flequillo bien peinado a la afición local. Enfrente, en la general, los de Miranda, en ciclo triunfal, a lo suyo: festejar, porque además de ser muy buenos, todo tiende a ir para dentro. Eso de las dinámicas en el fútbol es una verdad tan absoluta que normal que no haya estudio alguno sobre el asunto. Mejor no entenderlo. Y si llega, aprovecharlo.

La respuesta local pudo ser inmediata. Con el 0-1, Remón se planta en el borde del área pequeña, recibe un balón de seda de Caneda, pero el remate bajo presión sale por encima del larguero, muy desviado. Hubiera sido el empate que no fue. O la de Rayco. Con el 0-1, también en el área pequeña. El balón se queda flotando como sujetado por un hilo invisible, el canario llega y golpea hacia el muñeco, un Limones que salió con todo para despejar a córner lo que hubiera sido el empate. Dos a uno en ocasiones, 0-1 en el marcador. Hasta que Gila peina un balón largo, supera a Ramiro, taconazo de Cervero, y Yanis define por el otro costado un disparo casi sin ángulo. Para el minuto 24, dos ocasiones, dos goles, y la constatación de que ya no nos da ni para hacer de un día de fiesta previa, una jornada de fútbol vibrante al menos hasta el descanso.

Ñoño acabó lesionado. Fernando Díaz

Estamos acostumbrados al desafecto que siente la Segunda B hacia la UD Logroñés. Es lo que hay, es lo que somos, es lo que nos toca. Y sin embargo, durante media hora el equipo demostró a los presentes lo que puede ser. Tal es la ausencia de cariño en la medianía de la Segunda B que durante toda una segunda parte los riojanos se olvidaron de su habitual nostalgia, para ver enfrente un futuro posible. Desde la preferencia, hacia la general; desde los fondos hacia el lugar que ocupaba la afición visitante, los riojanos presentes en Las Gaunas, los 4.263 o alguno menos sintieron que del 0-2 se podía pasar al 2-2, se debía producir la remontada, se podía alcanzar el reto mayúsculo de igualarse con el líder indiscutible del Grupo II. Durante 45 minutos, los riojanos demostraron que Las Gaunas es algo más que plástico frío y almas presentes deprimidas por la soledad de la incomprensión ante la ausencia de fortuna. Un equipo arrollador se fajó con brillantez durante 20 minutos desde el arranque. Veinte minutos que acabaron por contagiar a los aficionados. ¿Y si era el día para abandonar la nostalgia habitual que lo se fue y ya no es? Penalti sobre Ñoño. Gol de Iván Aguilar. 1-2. Ojo. Es el momento. El líder superado, sorprendido; y los riojanos extrañamente enrabietados, como con ganas de reivindicarse. Y estuvieron tan cerca de superar sus propios temores, y también en cierta forma los históricos, que finalmente se produjo el hecho natural: morir en la orilla de los deseos. Ahí se cierran habitualmente los retos blanquirrojos. Justo cuando se siente el sedoso tacto de la heroica.

La gente acabó frustrada. Fernando Díaz.

Así que conviene conformarse con el hábito de que perder puede ser bonito, como esta vez, como ha vuelto a pasar. Mejor perder así que de otra forma. Mejor perder ante 5.000 que antes 3.000. Mejor caer cuando el rival tiene por muchos motivos más soluciones para seguir haciendo realidad que el líder siempre gana al resto. Y si es el Mirandés, pues mejor. Son vecinos, amigos, y si ellos pueden conseguirlo, quizás…

 

FICHA:

UD Logroñés: Miguel; Arnedo (Germán Sáenz, m. 85), Caneda, Ramiro, Paredes; Muneta (Marcos André, m. 73), Remón, Salvador, Ñoño (Espina, m. 80); Rayco e Iván Aguilar.

Mirandés: Limones; Paris, Prieto, Melli, Kijera; Romero (Puerto, 85); Gila (Albistegi, m. 75), Rúper, Yanis; Borja Sánchez (Igor Martínez, m. 57); y Cervero.

Goles: 0-1, m. 3. Rúper. 0-2, m. 24, Yanis. 1-2, m. 63, Iván Aguilar, de penalti.

Árbitro: López Puerta, del colegio madrileño. Amonestó a César Remón; y a los visitantes Paris y David Prieto. Expulsó por doble amarilla en el minuto 87 a Jaime Paredes.

Incidencias: Partido jugado en Las Gaunas. Césped en perfecto estado. Tarde agradable en cuanto a la temperatura. Se guardó un minuto de silencio antes del inicio del partido. 5.563 personas en las gradas en la mejor entrada del curso. 1.300 llegados desde Miranda.

4 Responses

  1. Luis dice:

    Esta bien la crónica..Pero al final nos falta ese plus para ser mejores y poder aspirar al cuarto puesto y ya son unos cuantos encuentros contando lo que pudo ser y no fue….

  2. Sonia dice:

    Se puede perder, pero no como se jugó en la primera mitad, con dominio absoluto del rival y con la sensación de que no se podía hacer otra cosa.
    En la segunda parte salimos como debimos de salir en la primera…quizá tirada por el planteamiento conservador del entrenador.
    Se puede perder pero la sensación que se pudo ganar están importante como el resultado.

    • alfredo dice:

      estoy de acuerdo con estos comentarios , pero <¿Cómo se puede cambiar tanto de la 1ª a la 2ª parte con los mismos jugadores? si todos los partidos serian como la segunda parte, la clasificación seria otra.

  1. 3 diciembre, 2017

    […] Decíamos ayer que perder era bonito. Y hubo a alguno que semejante afirmación le produjo una sonora carcajada. Perder es bonito o al menos puede llegar a serlo. Ahora bien, ganar, evidentemente, lo es mucho más. Para muestra los dos últimos partidos en Las Gaunas. Jugar bien y perder como siempre (contra el Mirandés) es menos rentable que jugar como siempre (bien) y ganar como nunca, es decir, cuando el rival que estaba enfrente (el Racing) más estaba haciendo para haberle dado la vuelta al gol inicial de Ñoño. Esta vez, la UD Logroñés repartió de su propia medicina, y cazó una contra, la penúltima (tuvo una más Ñoño para el tercero) para marcar el segundo tanto, obra de Ñoño, y sumar tres puntos necesarios, reconfortantes… y bonitos. Porque perder puede ser bonito, pero ganar lo es mucho más. […]

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