El triunfo de la perseverancia

UD Logroñés, 2 – Osasuna B, 1

Marcos André celebra con este gesto uno de sus dos goles esta tarde. / Fernando Díaz

Marcos André, como buen picapedrero, halla la veta en la defensa navarra y le saca dos goles revitalizantes.
La UD Logroñés pone fin a tres derrotas consecutivas en liga, pero sin haber solucionado sus dudas en las áreas.

 

@smorenolaya. Logroño.

Su grado de juventud se ve reflejado en sus caras. Carles Salvador y Marcos André acarreaban la maleta más pesada camino del autobús en el parking de Les Caleyes. Su equipo acababa de firmar una dolorosa derrota en Villaviciosa. La tercera seguida en liga. Carles Salvador estaba para pocas bromas. Miraba sin atender. Reflexionaba para sus adentros. Masticaba piedras a su antojo, sin hablar con nadie.

Marcos André, aun triste, digería la misma derrota con otra actitud. Llevaba la pesada maleta… y la mochila de las derrotas con otro espíritu. Había marcado el tanto de su equipo. El único visitante en el partido de la semana pasada. “Me ha dicho mi novia que ponen que lo ha marcado Rayco, pero he sido yo”. Y suspiraba con cierto alivio al saber que esa cuestión había quedado clara desde el mismo momento de su remate. Fue él. No hubo dudas.

Como fue él quien falló la oportunidad más clara de la historia en el primer minuto de partido. Pero es lo que tienen la juventud y los delanteros en esto del fútbol, que repasan los aciertos, y olvidan rápido los errores. Mientras, Carles Salvador, veterano y centrocampista, reflexionaba, seguro, acerca de todas las ocasiones desaprovechadas para haber sumado al menos un punto. Formas distintas e igualmente válidas de superar los traumas.

Comprender los errores o centrarse en el acierto. Marcos André opta por recordar el instante decisivo y acertado para repetirlo en cuanto le sea posible. La juventud y su lógico pensamiento positivo parecen funcionarle al brasileño. Falló lo imposible en Les Caleyes. Pero también acertó. Y desde ese acierto remontó el vuelo una semana después para convertirse en el protagonista total del partido de esta tarde. Marcos André hizo el primero, de cabeza; hizo el segundo, de cabeza; le dio los tres puntos a su equipo, que necesitó remontar de nuevo; e hizo, desde el optimismo y el trabajo positivo, todo lo necesario para seguir siendo titular una semana más. Y lo viene haciendo desde que debutara en enero con el primer equipo blanquirrojo. Es Marcos André todo un ejemplo de esfuerzo, constancia y deseo por ser futbolista: fallará algunos goles, pero parece en disposición de marcar muchos más.

Marcos André es un picapedrero que aspira a ser un fino cantero. Trabaja los partidos al detalle, con potencia, fuerza, entrega, velocidad, algunos errores, y acción constante para si falla ganarse el derecho a tener otra, y en ese segundo caso acertar. No logró rematar un disparo cruzado de Salvador en la primera parte. Pero si no se vino abajo en Les Caleyes, tampoco lo iba a hacer esta tarde. Se juró a sí mismo que no volvería a fallar. Y no lo hizo. Dos tuvo y dos metió para dentro. Erosionó tanto la zaga navarra que acabó por hacerse un hueco en ella desde donde remontar el partido.

Marcos André intenta un disparo desde lejos. / F. Díaz.

Al rechace ganó de cabeza su primer tanto, en un saque de banda prolongado por Iván Aguilar. El segundo, también a balón parado, en un córner sacado por Carlos García y rematado con extraordinario gesto de cabeza por parte de un Marcos André desmelenado.  Y a seguir pensando en los aciertos, como todo buen cantero, que solo firma sus mejores obras.

Resulta, por el contrario, fácil imaginarse a Carles Salvador farfullando aún hoy entre dientes. Salió con mal gesto de Les Caleyes, y continuará con el morro torcido. Algo no funciona de forma correcta. El gol de Jordan puso al equipo en una situación límite desde sus propios errores. Las áreas lastran a este equipo. Las dudas se observan en los metros definitivos. Arriba y abajo el equipo no arranca. Insiste por dentro y no logra sorprender por fuera sin extremos. Juega bien, pero no resuelve. Y atrás, lo mismo: falla sin que el rival necesite provocar mucho. Y todo esto le lastra sobre manera. Le lleva a afrontar casi todos los partidos a contracorriente. Debe poner el juego, en casa y fuera, debe hacer los goles, en casa y fuera, y debe no encajar, y casi nunca lo consigue. Siempre encaja, y su juego se espesa, y los goles no llegan. Y entran las dudas. El equipo insiste, y el embudo parece cada vez más estrecho. Es todo tan complicado que resulta imposible explicar cómo este equipo de bajitos se puede llevar una victoria en dos jugadas a balón parado. Será cuestión de seguir perseverando en la idea, como lo hacen Marcos André y Carles Salvador. Los ‘marcosandré’ dan victorias; los ‘carlessalvadores’, ascensos.

 

FICHA:

UD Logroñés: Fermín; Santos, Caneda, Ramiro, Paredes; Muneta (Carlos García, m. 63), Arnedo (Cifu, m. 76), Salvador, Rayco; Iván Aguilar (Pablo Espina, m. 83), y Marcos André.

Osasuna B: Juan Pérez; Hualde, Rubio, Albisu, Endika; Perea; Barja, Santafé, Javi Martínez (Jaime Dios, m. 73), Arana (Otegi, m. 61); y Jordan (Barbero, m. 65).

Goles: 0-1, m. 18, Jordan. 1-1, m. 50, Marcos André. 2-1, m. 73).

Árbitro: López Jiménez, colegio catalán. Amonestó a Hualde y Javi Martínez.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la octava jornada liguera. El equipo pone fin así a tres derrotas consecutivas en liga. 2.902 espectadores en una tarde calurosa. Césped en buen estado, aunque se regó demasiado antes de arrancar el partido.

 

1 Response

  1. Daniel dice:

    Tiene que meter más goles el logroñés

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