Una posición emotiva

El 9 de cualquier equipo además de serlo debe parecerlo

@smorenolaya

Si Puyol (sí, el campeón del mundo) es modelo; y Rappel (sí, el del tanga), actor de teatro, quizá la UD Logroñés algún día acierte con la posición del 9. No conviene perder la esperanza cuando ves que otros son capaces de superar sus propias limitaciones y hallar nuevas opciones de empleabilidad. Claro, es fácil en este punto advertir que hubo una vez un futbolista que puso de manifiesto que un 9 en Logroño puede marcar goles, sin necesidad de darle muchas más vueltas al asunto. Aquel Cervero firmó durante tres años consecutivos veinte goles por campaña. No es una defensa a ultranza del doctor asturiano. Tan solo es la constatación de que es posible acertar, visto el erial en el que se ha convertido esta posición de delantero centro en Las Gaunas.

Iván Aguilar trata de superar a varios contrarios en el partido de este pasado fin de semana. / F. Díaz

Es la posición del 9 el puesto más emocional de los existentes en una plantilla como se ha podido observar a la perfección durante esta primera vuelta del campeonato. Los hay que están convencidos del futuro prometedor de Marcos André, que comenzó regular, se mantuvo por momentos en la excelencia, y andaba hasta ayer un poco perdido por su suplencia en los grandes partidos. Son muchos los que esperan la explosión definitiva de un muchacho que emigró sólo y solo para ser futbolista. Y luego están los ‘aguilaristas’. Viven en un sinvivir por no ver al 9 de referencia en la posición de referencia. Por ver que lleva en liga un gol –de penalti– y que se le recuerdan más errores que aciertos, jugando, eso sí, los partidos «importantes».

De camino a Tafalla hubo quien trataba de reflexionar sobre el estado emocional de los jugadores que ocupan el puesto más pasional de una plantilla. Fueron reflexiones interesantes sobre eso de la continuidad, aquellos de la confianza, o lo otro de sentir o no el apoyo del cuerpo técnico y de la plantilla, afición… Ahora, una semana después tengo la respuesta: el 9 debe serlo y parecerlo. Diego Cervero tuvo continuidad porque hacía goles. ‘Couliquedate’ llegó para unos meses y será recordado. Marcos André avanza. Y Aguilar es un 9 emotivo

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